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El bruxismo consiste en apretar, rechinar o frotar los dientes, y puede ocurrir tanto despierto como durmiendo. Muchas personas lo descubren por un comentario de su dentista o porque notan la mandíbula cansada al despertar. En Physeo Clinic ordenamos contigo qué notas, cuándo aparece y qué parte de todo esto podemos trabajar desde el movimiento.

¿Qué es el bruxismo y qué relación tiene con la mandíbula?

Apretar los dientes implica una actividad muscular repetida en la zona de la mandíbula. Muchos casos son leves y no necesitan tratamiento. Cuando es más intenso, puede conllevar desgaste dental, dolor o cansancio mandibular y dolor de cabeza.

Conviene aclarar un término que genera confusión: ATM nombra la articulación temporomandibular, no un diagnóstico. Los trastornos temporomandibulares son más de treinta condiciones distintas que afectan a esa articulación o a los músculos que mueven la mandíbula.

Lo que puedes notar en tu día a día

El bruxismo rara vez se percibe en el momento; se reconoce por sus efectos. Estas son situaciones que se describen con frecuencia:

  • Al despertar: sensación de mandíbula cansada o dolorida después de una noche de sueño.
  • Delante del ordenador: te das cuenta de que llevas rato con los dientes en contacto mientras te concentras.
  • Limitación al abrir la boca: puedes notar que la mandíbula no se abre como antes, y eso te molesta al morder un bocadillo grande o al bostezar. En los trastornos temporomandibulares puede haber dolor o alteración del movimiento de la mandíbula, así que es un dato que nos interesa.
  • Dolor de cabeza: molestia en la zona de las sienes junto al cansancio mandibular.
  • Ruidos articulares: los chasquidos sin dolor son frecuentes y, por sí solos, no requieren tratamiento.
  • Limitación en la apertura: la tensión muscular puede no dejarte abrir la boca al 100%.

Te ayudamos a entender qué de todo eso merece atención y qué puedes observar con tranquilidad.

Factores asociados: por qué no hay una causa única

Se han descrito varios factores asociados al bruxismo: aspectos psicosociales, la genética, el alcohol o la cafeína, el tabaco y ciertos medicamentos. Ninguno de ellos explica por sí solo todos los casos.

En los trastornos temporomandibulares la causa exacta muchas veces no está clara. Y hay dos ideas muy repetidas que la investigación no respalda: la mordida “mala” y la ortodoncia no se sostienen como causas. Por eso evitamos atribuir tu dolor a una explicación única y cerrada.

¿Cómo lo valoramos en Physeo Clinic Terrassa?

Empezamos escuchando tu historia: en qué momentos aparece la molestia, si notas más tensión en periodos de estrés, cómo duermes y qué hábitos han cambiado. Después analizamos el movimiento de la mandíbula, cuánto y cómo abres la boca, la sensibilidad de la musculatura de la zona y la respuesta a tareas concretas como masticar.

Un ejemplo de cómo decidimos: si al explorar encontramos signos de desgaste dental, o el dolor apunta más a la esfera dental que al movimiento, te lo explicamos y coordinamos la valoración con tu dentista o médico. La revisión dental es la que puede identificar el daño en los dientes y la sensibilidad de la mandíbula o la cara. Nuestro terreno es la función y el movimiento.

Fisioterapia y dolor mandibular: qué puede aportar

En los trastornos temporomandibulares, la terapia física o manual puede ayudar a mejorar la función y a aliviar el dolor, aunque su utilidad depende de cada caso y solo tiene sentido plantearla después de una valoración individual. No lo presentamos como una solución garantizada, sino como una opción a valorar.

Desde ese marco, en Physeo Clinic trabajamos con fisioterapia y, cuando encaja, con osteopatía sobre la musculatura y la movilidad de la zona. Adaptamos la intensidad según cómo responda tu mandíbula entre sesiones: si una tarea reproduce el dolor o cierra todavía más la apertura, la modificamos antes de insistir.

Estrategias que puedes trabajar en tu día a día

Hay medidas que se describen como posibles estrategias de manejo:

  • Cambio de hábito: identificar los momentos en los que aprietas y mantener los dientes separados cuando lo detectas estando despierto.
  • Manejo del estrés: cuidar las situaciones y rutinas que aumentan la tensión general.
  • Revisar consumos: el alcohol, la cafeína o el tabaco figuran entre los factores asociados; comentarlo con tu profesional de referencia puede tener sentido.

Si además notas que la tensión y las cefaleas van de la mano, quizá te interese leer sobre el dolor de cabeza desde la fisioterapia.

¿Cuándo conviene consultar al dentista o al médico?

La férula de descarga es un recurso que puede proteger los dientes y que podría reducir la actividad muscular al apretar o rechinar, pero su indicación y seguimiento corresponden al dentista o al médico. No cambia tu mordida y, si el dispositivo te provoca dolor, debes consultarlo con quien te lo indicó.

También conviene una valoración si aparece desgaste dental, si el dolor mandibular o la fatiga limitan comer o hablar, o si notas que abrir la boca se vuelve cada vez más difícil. En Physeo Clinic te explicamos qué podemos abordar nosotros y en qué momento tiene más sentido que otro profesional entre en el plan.

En resumen

Apretar los dientes es frecuente y muchas veces leve. Cuando aparece dolor, cansancio mandibular, limitación al abrir la boca o dolor de cabeza, merece la pena valorarlo sin buscar una causa única. Trabajamos con lo que se puede observar y modificar, y coordinamos con odontología cuando el caso lo pide.

La información de este artículo es divulgativa y no sustituye una valoración profesional individualizada. Ante un dolor persistente o intenso, consulta con un profesional sanitario. Pide cita para que valoremos tu caso concreto.

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